Origen de la Consultoría de Empresas (1 de 2)

La consultoría de empresas tiene su origen en la revolución industrial, creciendo casi en compás con el aprendizaje que la dirección empresarial ha ido reuniendo.

La consultoría en o por cuenta de una empresa se hizo posible cuando el proceso de generalización y estructuración de la experiencia gerencial alcanzó una etapa relativamente avanzada. Fue entonces cuando los empresarios se vieron necesitados dImagene una ciencia de la administración más robusta. Inducidos y presionados para buscar una forma mejor de dirigir y controlar su negocio, surge la consultoría empresarial.

Estas condiciones no se cumplieron hasta la segunda mitad del siglo xix, período en que se originó el movimiento de la organización científica del trabajo. Uno de los primeros registros de consultoría conocidos pertenece al fabricante estadounidense Charles T. Sampson, que en 1870 reorganizó todo el proceso productivo en su fábrica de calzado para poder emplear trabajadores chinos no calificados. Un año más tarde, actuando a título de consultor, Sampson transmitió su experiencia al propietario de una lavandería, el cual aceptó sus consejos y aplicó el método anteriormente utilizado por Sampson.

Los pioneros de la organización científica del trabajo, entre ellos Frederick W. Taylor, Frank y Lillian Gilbreth, Henry L. Gantt y Harrington. Emerson, dieron un gran impulso al desarrollo de la consultoría. Todos ellos creían en la aplicación del método científico para resolver los problemas de la producción, pero también mantenían un firme accionar en la difusión de sus teorías y prácticas, y así asegurarse de que las empresas los utilizarían. Desempeñaron una actividad incansable dando conferencias, efectuando estudios, escribiendo libros y artículos, organizando demostraciones prácticas y aportando asesoramiento de todas las formas imaginables.

Estos esfuerzos iniciales dieron origen a un rasgo muy importante de la consultoría de empresas, rasgo que ha dejado su impronta en la profesión y ha influido en su imagen. La consultoría que surgió de la organización científica del trabajo pasó a denominarse ingeniería industrial, que se concentró principalmente en la productividad y en la eficiencia en las fábricas y los talleres, la organización racional del trabajo, el estudio de tiempos y movimientos, la eliminación de desperdicios y la reducción de los costos de producción. A los que la aplicaban se los llamaba a menudo “expertos en eficiencia” y se los respetaba por su enfoque enérgico y metódico y por las mejoras que lograban (que a menudo eran espectaculares).

No obstante, los trabajadores y los sindicatos también temían y odiaban sus intervenciones debido a sus planteamientos frecuentemente despiadados. La primitiva imagen negativa de algunos consultores de empresas ha cambiado de modo considerable a lo largo de los años. Se abordaron nuevas esferas de la gestión y nuevos tipos de problemas que pasaron a ser parte normal del trabajo de consultoría. Se produjeron cambios importantes en las esferas de las relaciones sociales y laborales que tendieron a limitar el empleo de técnicas inaceptables para los trabajadores.

Aún con estos cambios, se siguió considerando al consultor como el experto en aumento de la productividad.